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Claypole: El Espacio de Debate & Cultura La Casa cumple 10 años de vida

Cumplida su primera década de vida al servicio de la comunidad como faro de la cultura y el arte en Claypole, el Espacio de Debate & Cultura La Casa (Collet 1021) celebra diez años llenos de momentos únicos e irrepetibles que marcaron un antes y un después en la ciudad.

A una localidad con una mística cultural tan marcada le hacía falta La Casa pero no lo sabía. Hasta que un 14 de octubre de 2011, se abrió el telón por primera vez, dando paso al comienzo de uno de los mejores espacios culturales de la Provincia de Buenos Aires.

Por aquella primavera, la propuesta cultural surgió para el barrio como respuesta a las escasas alternativas culturales que ofrecía el conurbano sur. Cansados de tener que viajar horas para poder disfrutar una obra de teatro o un espectáculo musical, un grupo de vecinos decidió poner en marcha un ambicioso proyecto, así fue como nació “La Casa”.

Con sus bases bien definida, La Casa, se caracterizó por ser un espacio abierto de encuentro y participación para la reflexión, el debate, la propuesta y la acción cultural.

A lo largo de estos años, el espacio fue sede del primer Festival Internacional de Jazz de Claypole, del Festival de Cine Independiente de Claypole (Fecic), del «Encuentro de Teatro Joven» y de proyectos como “Ciudad Mural” y “Mi Primer función” declarados de interés municipal, educativo y patrimonio cultural, el «Espacio de Debate y Cultura la Casa” se ha consolidado como uno de los principales puntos culturales del Conurbano Sur.

Además, aún en tiempos de crisis social o pandemia, siempre mantuvo la apertura de diversos talleres para la comunidad tales como; teatro, canto, cine, fotografía, radio, escultura, artes plásticas, guitarra, filosofía, piano, entre otros.

También, se caracterizó por llevar adelante, a lo largo de los años, espectáculos que van desde teatros abiertos, shows, debates a recitales y proyecciones cinematográficas.

 

A su vez realizó, apostando al desarrollo del pensamiento crítico, un lugar de análisis, discusión y resistencia a la propuesta de los medios hegemónicos, grandes jornadas de Radios Abiertas en la Plaza Vicente Re ubicada a media cuadra del centro cultural.

Siempre con la idea, no solo de brindar talleres y espectáculos, sino fundamentalmente formar un público comprometido con la construcción y producción de iniciativas culturales alternativas e independientes.

Durante esta primera década, por su sala ambientada para 120 espectadores, pasaron grandes artistas y pensadores que dejaron su sello. Algunos de ellos fueron: Litto Nebbia, Luis Salinas, Pipi Piazzolla, Liliana Herrero, Daniel Viglietti, Osvaldo Bayer, Pedro Brieger, Gillespi, Chango Spasiuk, Liliana Vitale y Luciana Jury, entre otros.

 

La Casa, además cuenta con otros grandes palmares como haber ganado el premio al mejor documental, con su corto de jazz en Claypole  en el 13 Festival  de Cine Inusual de Buenos Aires del año 2016. A su vez, el documental cerró  el primer festival audiovisual de la Universidad Nacional de Lanús y participó del Festival de Cinema Latinoamericano de  Trieste en Italia, en la categoría “nuevo cine”.

Orgullo de una ciudad, fue en estos años un espacio de inclusión para miles de personas de Claypole y alrededores. Miles de chicos de diferentes escuelas y jardines pudieron ver una obra por primera vez en estas salas y miles realizaron talleres o asistieron al cine.

Pero, ¿cual fue el punto de inflexión para que el centro cultural se instale con fuerza en la ciudad?, la respuesta es “Festival de Jazz en Claypole”, el primer gran salto de La Casa.

 

Marcelo Montero, uno de los vecinos que gestiona el lugar contó como fue aquella experiencia: “El fin de semana de la inauguración, vino, un viernes, Litto Nebbia y el sábado, queríamos traer algo más alternativo, vino Escalandrum. La sala se llenó los dos días, pero, particularmente, con Escalandrum la cosa fue increíble. Gente que, seguramente, nunca había ido a un show de jazz, escuchaba con un respeto sorprendente, aplaudía los solos, una ovación en cada tema. Eran vecinos de toda la vida, con quienes nunca nos habíamos encontrado alrededor de la música. A partir de esa noche, surgió la idea de hacer un ciclo de jazz en Claypole.

Inicialmente, organizamos dos ciclos de cuatro meses cada uno, en 2012 y 2013, todos los fines de semana. Traíamos un par de figuras para moverlo y, después, se armaba el resto del ciclo con artistas locales. Así que tuvimos la suerte de ver pasar por la casa a Hugo Fatorusso, Gillespie, Escalandrum (cuatro veces), Aca Seca, bandas de Francia, Suiza y Paraguay. En fin, una movida muy linda. Del ciclo salió un documental, que, además de tener bastante música, habla del involucramiento de los vecinos en la producción de un DVD, filmado en La Casa, para Suiza. Jazz en Claypole, así es el nombre del documental, lo que intenta narrar, en realidad, es la experiencia de apropiación, por el barrio, de un género artístico que, a priori, puede juzgarse ajeno, que no corresponde al imaginario y la cultura barrial”.

https://youtu.be/yU5P0doGpDg

Otro detalle a destacar dentro de esta década, fue la inclusión de temáticas anuales que fortalecieron la relación del espacio con el barrio y los vecinos. Es por eso que Marcelo subrayó: “Después de los primeros dos años, donde la propuesta se centraba, exclusivamente, en la oferta de repertorios culturales alternativos, a finales del 2014, nos comenzamos a cuestionar nuestras propias prácticas. Si entendíamos el arte, realmente, como una herramienta de transformación, debíamos concebir el accionar de las prácticas culturales como un conjunto de intervenciones y procesos sociales que trasciendan la simple suma de espectáculos, teniendo claro dónde intervenir, por qué hacerlo y cuáles son sus objetivos. Se deciden abordar las actividades del espacio amalgamadas por una temática anual transversal a todas ellas. Así, las temáticas que se fueron sucediendo fueron: Mujer, cultura y género; Latinoamérica; Diversidad e integración; Derechos humanos; Tierra y medio ambiente; y, justamente, este año, la temática es Cultura en resistencia.

Creo que esta es una de nuestras prácticas más ricas como grupo, ya que, de aquí, surgió la necesidad de implementar, anualmente, jornadas de reflexión con vecinos, alumnos, profesores y gestores para discutir los resultados de los trabajos temáticos y, a partir de estas prácticas, se generó nuestra Carta de Valores y Compromisos. Que, hoy, es la guía de nuestro laburo”.

Por último, volvemos al comienzo para remarcar, con la declaración de quién lleva adelante este proyecto, como comenzó todo y a donde apunta La Casa.

Un poco de historia:

En el año 2009 un grupo de amigos, compraron una casa en mal estado con el fin de construir el centro cultural de Claypole. La idea principal era tener un lugar de encuentros, charlas y cine – debate.

Fue así, que luego de un año y medio de construcción, el fin de semana del 14 de octubre de 2011 se inauguró el teatro. Con el paso del tiempo el espacio incorporó talleres de formación e hizo nuevas reformas. En el 2013 se creó una productora audiovisual y se instaló una radio on-line con aporte solidarios. Hoy también cuenta con biblioteca popular y un café & bar.

Al repasar sus inicios, Montero señala: “Creo que, en el principio, el espacio se orientó, específicamente, a la ampliación de los repertorios culturales. Entendemos que, el acceso de los vecinos de un barrio como el nuestro, a la producción cultural que no circula por los medios masivos de comunicación es extremadamente limitado y funciona, finalmente, como un dispositivo de discriminación simbólica, que define los gustos existentes. La movida, obviamente, es difícil, porque, después del interés inicial por un espacio diferente en Claypole, en estos años, la convocatoria se hace cuesta arriba y nos genera una serie de contradicciones. Por un lado, porque es una realidad que lo reflexivo, en el contexto actual, no es convocante y que, si bien, desafiar los gustos impuestos rescata desde una rebeldía primitiva la autovaloración de un grupo frente a la segregación espacial, muchas veces, propuestas tan distantes de los consumos populares establecidos refuerzan la autodiscriminación de los sectores más vulnerables que no se acercan al espacio”.

Además, agregó: “Pero, finalmente, seguimos firmes en esa búsqueda: frente a la idea del arte como vehículo exclusivo de divertimento, el espacio propone el encuentro y la reflexión, a partir de un disparador artístico que genere descubrimientos y reflexiones comunes, en temas que estén dramáticamente vigentes en el cotidiano del barrio, como la diversidad, la discriminación, los derechos humanos, las migraciones, etc., mediante la implantación de debates, después de cada evento”.

Por último, Marcelo Montero señaló que a futuro el espacio buscará: “seguir profundizando en la producción cultural comunitaria. La producción vecinal de cine, teatro y radio, ya que esto nos lleva a ser protagonistas como comunidad, ya no sólo accediendo a los derechos culturales como espectadores, sino, como partícipes de los procesos de creación de información, entretenimiento, expresiones artísticas y material culturalmente relevante generado en el barrio. Nos proponemos ser vecinos responsables, construir una identidad desde la perspectiva simbólica.

Ya que el objetivo es: “una cultura como resultado de una construcción colectiva, como la posibilidad de imaginarnos y construirnos comunitariamente. En la que participamos todos e, igualmente, todos elegimos, libremente, desde qué elementos construir, dialogando con experiencias, saberes y elementos diversos”.

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